Rubens Barbery Knaudt y Roberto Barbery Anaya
En la forma tradicional de aproximarse al análisis social se plantea el reconocimiento de las insuficiencias de carácter material que hay en la sociedad para explicar las debilidades de carácter moral. La consecuencia inmediata de esta forma de representar la realidad es la subestimación de los valores y las actitudes culturales. Se considera que son una simple manifestación del conflicto que se genera entre las necesidades físicas y las posibilidades de satisfacerlas.
Sin embargo, la experiencia histórica muestra casos concretos de sociedades en las que se puede establecer una relación distinta entre cultura y desarrollo. La prosperidad material en el mundo anglosajón sería inexplicable, por ejemplo, sin la Reforma Protestante del siglo XVI, que promueve un ámbito inédito de libertad moral para el individuo. Otro caso es el de Japón, que ha forjado su prosperidad material ubicando la tecnología del mundo capitalista en el ámbito ancestral de su disciplina consuetudinaria. (más…)
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