Gracias a la gentileza de Juan Carrillo, coordinador del Programa de Jóvenes Voluntarios para América Latina, comparto este video que describe la realidad que se siente en Nicaragua.
Tuve la posibilidad de estar en la región española de Extremadura, lugar donde el software libre, la cigüeña, el buitre leonado, la ciudad monumental medieval de Cáceres, la Mérida romana, y la gastronomía basada en el manjar del jamón ibérico, seducen al visitante.
Son muchos años de encuentro que vencen la distancia y el tiempo. Comparto algunas fotografias que forman parte de esa imagen que tengo de la Extremadura amigable y calida.
No puedo dejar de mencionar a Cáceres, esa ciudad romántica que desentraña sus recuerdos para postular como Capital Europea de la Cultura 2016, que acoge con fotografías en tamaño real de su gente y ciudadanos que ofrecen música por sus calles:
Hoy, gracias a la invitación de AUPEX, pude estar en el III Congreso Internacional de Nuevo Periodismo que se realiza en Cáceres donde se debatirá el rol de los medios “tradicionales” y los nuevos medios de comunicación con la revolución que causan las nuevas tecnologías. El viaje a Extremadura es un gusto dado que puedo reencontrarme con amigos de siempre y ahora con la posibilidad de conocer a nuevos ciudadanos que trabajan en desarrollar innovaciones en el mundo digital.
Por el momento solo publico algunas fotos tomadas durante el Congreso de Nuevo Periodismo. Dejo los comentarios para otro momento que tenga menos sueño.
Una señora va a sacar el pasaporte. El funcionario en turno le pregunta:
- ¿Cuantos hijos tiene, señora?
- Diez.
- ¿Como se llaman?
- Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, y Bernardo.
- ¿Todos se llaman Bernardo?
- ¿Y como le hace para llamarlos cuando, por ejemplo, están jugando todos afuera?
- Muy simple, grito Bernardo y todos entran.
- ¿Y si quiere que vayan a comer?
- Igual. Grito Bernardo y todos se sientan a comer.
- Pero si usted quiere hablar con uno en particular, ¿cómo le hace?
- Ah! En ese caso, lo llamo por su apellido.