Artículo de Guillermo Capobianco Ribera publicado en el Diario El Deber donde menciona a mi padre, Roberto Barbery Flores.

Debe permanecer todavía en la memoria de jefes y oficiales reunidos en el patio central de la 8ª División de Ejército, el momento  cuando el Comandante. de guarnición solicitó un voluntario para conducir la toma de las instalaciones de la Bolivian Gulf Oil Company.

Era el 17 de octubre de 1969.

En medio del silencio que se prolongó por segundos, se escuchó la voz de un oficial que dijo: “Yo mi general, yo ejecutaré la orden de mi general Ovando”.

Era el joven capitan Roberto Barbery Flores, viva expresión del nacionalismo militar surgido de las aulas del Colegio Militar inspirado y prohijado por el Gral. Alfredo Ovando Candia constructor del “nuevo ejército nacional”.

El año 1969 se concretó una alianza estratégica entre la intelectualidad socialista de la época representada con brillo por Marcelo Quiroga Santa Cruz y la corriente del nacionalismo militar plasmada en la histórica proclama del “Mandato Revolucionario de las Fuerzas Armadas”.

Aquel 4 de noviembre del 64, cuando la restauración oligárquica derrocó al MNR, el Gral. Ovando escoltó hasta el aeropuerto de El Alto al caudillo movimientista Víctor Paz Estensoro y lo embarcó en la nave que lo condujo a su exilio de siete años en Lima.

“Hijos… hay que esperar” dijo Ovando. a la veintena de jefes militares del nacionalismo que le exigían tomar por las armas  el Palacio de gobierno.

Desde entonces y hasta la trágica muerte del Presidente militar, un duelo político mortal se entabló entre los dos líderes uniformados: Barrientos gobernaba desde Palacio en tanto que Ovando lo hacia desde el Gran cuartel de Miraflores.

Representaban posiciones antagónicas.

Por eso aquella apacible mañana de septiembre del 69 el capitán Barbery Flores al mando de una compañía tomó las instalaciones de la Gulf Oil e izó en ella la bandera Nacional.

Esta acción de lealtad con la Patria y sus convicciones le fue cobrada más tarde con encarcelamiento y exilio junto a otros miembros de la brillante generación de Jefes y oficiales del nacionalismo militar.

Alfredo Ovando Candía, Juan José Torres, Lucio Añez Rivera, Raúl López Leyton, Moisés Shiriqui, Gary Prado Salmón, Emilio Lanza Armaza, Rubén Sánchez Valdivia, el “mono” Guilarte y tantos otros retomaron la antorcha patriótica encendida en el pasado por Germán Busch y Gualberto Villarroel.

Los que ya partieron para siempre y los que aún siguen en la lucha por la democracia consolidaron en este país una tradición de respeto y de cariño por el pueblo sin distinción de clase, de raza ni de odios ancestrales como acontece hoy en la Bolivia gobernada por el indigenismo radical.

Todavía en épocas de dictadura el entonces My. Barbery fiel a sus convicciones reunía en su domicilio de Cochabamba a jóvenes demócratas y a oficiales del nacionalismo militar para conspirar y soñar juntos con un país libre y democrático.

Honor y gloria al joven capitán Roberto Barbery Flores.

Una respuesta

  1. Solo te puedo decir…»bendito el día en que no existía esto es tuyo y esto es mío»….creo que eso lo dice todo. Besos…tu hermana.

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