Hoy te recordé, sonriendo, con tu pucho en la mano.
En tu falda tu nieta Michaela, con una sonrisa cómplice tomando la Coca Cola prohibida, y en el piso tu nieto jugando, el que no conociste.
Imagino tu felicidad, aprovechando, gozando el momento de paz que sabías tomar de la vida.
Me siento feliz de poder sentirte, he logrado oler el humo que tanto me desagradaba, hoy tiene aroma a recuerdo.
Me miras y te desvaneces, son mis pupilas que te pierden con la humedad. ¿Escuchas igual que yo el silencio?

Que poderosa es la imaginación en las noches frías de soledad.

4 respuestas

  1. con estas palabras tan sencillas y profundas llena de sentimientos, compartimos el olorcito de ese cigarro tan peculiar nos permite recordarlo acada instante lo importante y necesario q fue, es y sera el en nuestras vidas
    te amamos mama y hermanos

  2. los recuerdos son bonitos o tristes segun nuestro estado de animo y este frio nos pone melancolicos a la mayoria (creo). En lo q he podido leer tenes una familia unida y no se porq hablas de soledad; la soledad esta si uno lo permite, si queremos o necesitamos estar solos y no dejamos q nadie mas atraviese la puerta.

  3. el invierno siempre trae esos recuerdos….
    no podemos hacer nada para evitarlos…caminar por la calle despacio sentis que alguien te esta hablando, volcas y son solo hojas de un arbol que muere a escondidas…

    al final de cuentas….lo unico que podemos rescatar es el recuerdo…lo unico que sobrevivira…y eso depende de cada uno…

    saludos

  4. Se extraña ¿no? Me pasa exactamente lo mismo. Con la diferencia de que mi padre se fue jugando con la parca hace casi 20 años. Y fijate vos que no hay un sólo día que no sonría pensando en las ocurrencias que caracterizaron su vida y marcaron la mía.
    Lo recuerdo también en el pucho. Pero sobre todo en los tangos y en los alcoholes a los que solía recurrir con mucha picardía y algo de exceso, como dirían las tías. El y yo fuimos y somos cumpas y cómplices eternos.
    Así que tuvimos suerte. Porque con sólo evocarlos se humedecen los ojos en una sonrisa tibia o en plena carcajada. Y eso «ej mucho» como dicen en tu tierra.
    ¡Salud!

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