Un grupo de ciudadanos/as bolivianos fuimos invitados por la institución Sueca Folke Bernadotte Academy, a un curso sobre análisis y prevención de conflictos, donde Bolivia es uno de los países sujeto a estudio de caso, junto con Afganistán, Uganda, Ruanda, Palestina, República Democrática del Congo, Ivory Coast y Kosovo.

Un amigo, Erwin Landivar, me hizo las siguientes preguntas: ¿realmente estamos tan mal como para que nos clasifiquen con estos países?  ¿Cómo lo ves vos? Mi respuesta es que luego de conocer los indicadores y metodologías que internacionalmente se utilizan para evaluar posibles escenarios de guerra,  anoche francamente no pude dormir.

Una de las metodologías utilizadas se llama Conflict Analys Framework (CAF), cuyos indicadores de riesgo transcribo a grandes rasgos para que cada uno haga su propia evaluación:

  1. Historia de Conflictos: Si un país ha experimentado conflictos violentos en los 10 últimos años existe una alta posibilidad de recurrencia.
  2. Ingreso per Capita: Países con bajo ingreso per capita tienen mayor probabilidad de conflictos violentos.
  3. Exportación de productos primarios: Los países con una gran dependencia hacia la exportación de recursos naturales tiene una mayor probabilidad de conflictos armados.
  4. Inestabilidad Política: Cuando el gobierno pierde el control territorial en ciertas partes del país, reformas permanentes en la estructura y políticas del país, cambios frecuentes de gobiernos, son indicadores de mayor probabilidad de conflicto armado.
  5. Derechos civiles y políticos: La violación o negación deliberada y sistemática de derechos civiles y políticos de minorías aumenta la probabilidad de expresar los desacuerdos a través de la violencia.
  6. Militarización: el porcentaje de las fuerzas armadas de un país respecto a su población, la existencia de grupos civiles organizados y con disponibilidad y acceso a armas, aumentan significativamente la posibilidad de escalar hacia conflictos armados.
  7. Dominación étnica: Cuando un grupo étnico controla las instituciones del estado y/o la economía, hay un alto riesgo que emerja un conflicto armado.
  8. Conflictos regionales activos: Los conflictos regionales generalmente tienen un efecto cascada, de tal forma que la estabilidad interna de un país corre peligro, aumentando la probabilidad de terminar en un conflicto violento.
  9. Desempleo juvenil: grandes tasas de desempleo juvenil en especial para varones aumenta la probabilidad de conflictos armados, al igual que la escasez de oportunidades para encontrar trabajo aumenta la frustración social y genera la fuerza humana necesaria para el inicio de conflictos armados.

¿Cumplimos con los 9 indicadores?

7 respuestas

  1. Habrá que decir que, por más frío que suene el análisis, el «checklist» es esclarecedor. Espero que en el transcurso de estos días podás darnos algunas de las posibilidades de salida, una vez planteado el problema y hecho el diagnóstico correspondiente.
    … y yo que tenía planes de divertirme esta noche.

  2. Sin duda estremecedor el diagnóstico. Pero, si miramos desde una perspectiva más optimista, es posible que lleguemos a la conclusión de que si aún no hemos llegado al conflicto armado pese a «cumplir» superabundantemente con el «checklist», es posible que exista algún elemento integrador o pacificador único y particular a los bolivianos que lo ha impedido. Trabajemos en la identificación de este elemento, si es que existe, como última esperanza y alternativa al inminente desastre.

    Ahhh, la experiencia en Suecia absolutamente enriquecedora en todo sentido: cultural, visual, mental. Extraordinario!!! Gracias por la invitación…

    Saludos AutoSÍmicos

  3. Señor Barbery,

    Vayámonos primero por las ramas, para desecharlas con prontitud. Parece que se trata de Bernadotte y no de «Bernardotte». Parece que en español se dice Costa de Marfil y no Ivory Coast.

    No nos hagamos los suecos. La inclusión de Bolivia en este grupo de países (yo sé tanto del África como los suecos saben de Bolivia) se hace por prejuicios. No hay que reconocerle valor por el hecho de que se una decisión sueca.

    No creo que tengamos que «cumplir» con los indicadores. Los indicadores no se formulan para ser cumplidos. Sirven para analizar realidades. No es que esta lista sea «del norte» (nunca habrá sido mejor puesta esta expresión, ya que se difunde en una academia de un país nórdico), pero es una receta analítica que no vale por sí misma; la que le da sentido es, en este caso, Bolivia.

    Hay que evitar que (como pasó muchas veces), nosotros seamos un ingrediente (el relleno, por ejemplo) de la receta (y que, consiguientemente, seamos comidos al concluir la preparación). La primera tarea es criticar la receta, obviamente, medir la vara con que se mide. No se puede esperar menos de gente que piensa un poco. No hay que buscar, entonces, los ingredientes para «cumplirla». Hay cosas que no tienen por qué ser entendidas igualmente en todos los contextos: ¿qué es «militarización»? ¿Qué es «derechos civiles»? ¿Qué criterio define a un grupo como «minoría»? ¿Cuándo se puede decir que las reformas son permanentes?

    En relación con el todo, hay que examinar si los diez indicadores determinan un conflicto y si en algunas configuraciones causales contribuyen a su crecimiento. También podrían orillar a un país a la conversión masiva al protestantismo…

    Bromas aparte, parece que en la receta faltan ingredientes culturales. Lo de «dominación étnica» no es suficiente. Además es muy discutible que eso exista en el país, por lo menos en comparación con otros casos: croatas versus serbios, arios versus «resto del mundo», tutsis versus hutus… Como la lucha interétnica no es una consecuencia necesaria de la diversidad, hay que poner la alerta sobre otros factores (algunos están en la receta) y sobre quienes aticen las diferencias y las manipulen convirtiéndolas en banderas de guerra.

    Decía que faltan elementos culturales. No lo señalo únicamente en relación con nosotros sino en función de la lógica de la receta analítica. La solución de continuidad de la dominación colonial fue distinta en cada país; hubo más o menos conflicto por factores culturales (entre otros). Lo que explique alguna diferencia debe incluirse. Quizás ahí esté el «elemento integrador» conjeturado en el comentario anterior.
    Pongo un elemento nuestro como ejemplo (aunque es discutible si valdría como elemento de cultura política): el respeto ambiguo de la institucionalidad estatal. Los «movimientos sociales» nos llevaron en los últimos años al borde del abismo pero aceptaron salidas (siempre últimas) que no quebraron la institucionalidad. Espero sinceramente que esta tendencia se mantenga y que los sujetos «nuevos» (los comités interinstitucionales, los cívicos, los jóvenes armados de Cochabamba o Santa Cruz) sepan detenerse antes de mandarnos a todos a no sé dónde.

    Insisto con lo cultural. Otros marcos analíticos (recuerdo a Lewis A. Coser) se fijan mucho en la tolerancia social del conflicto y en la manera en que se plantean los problemas potencialmente conflictivos (directamente, veladamente, diferidamente). A propósito, Coser también enfatiza lo que podríamos llamar la estructura institucional de gestión de los conflictos, que no parece estar, al menos de modo explícito, en la lista.

    Me estoy extendiendo demasiado… Es un rasgo cultural…

    Los marcos analíticos sirven. Sirven; no determinan. A veces sirven para comparar (de arriba abajo) y no tanto para explicar «realidades concretas» (de abajo arriba). Evitemos que nuestros problemas (en este caso, los rasgos de nuestra conflictividad) sean una materia prima exportable para que se procese académicamente en «el norte».

    Esto no cambia, obviamente, nuestro panorama, que no es demasiado alentador. A pesar de ello, le recomiendo que duerma tranquilo. Si no puede hacer nada sobre los factores de los conflictos (si cree en la receta y cree que está cumplida), la preocupación es innecesaria; si puede hacer algo, el asunto está en sus manos y eso le da un poder enorme que no se puede despreciar. Le ofrezco esta receta… para dormir.

    A. Montes.

    P.S. Olvidé decir que el CAF es una receta del Banco Mundial (y sabemos quiénes fuimos comidos cuando el país siguió las recetas de este banco).

  4. Transcribo mi opinión al respecto manifiesta en otro Blog:
    “El hombre tiene una propensión natural al prejuicio. Esta propensión radica en su tendencia normal y natural a formar generalizaciones, conceptos, categorías, cuyo contenido representa una simplificación excesiva de su mundo de experiencias. Sus categorías racionales se atienen a la experiencia directa, pero pueden también formar con la misma facilidad categorías irracionales. Estas pueden carecer de todo fundamento real, y se forma en base a rumores, proyecciones emocionales y fantasías. Remarco todo esto pues no soy muy amigo de las profecías, y en particular de la prospectiva como metodología de análisis de la realidad. A eso tienden precisamente las famosas “Recetas de Resolución de Conflictos” como son la “Conflict Analys Framework (CAF)”, y su listado de “Indicadores de Riesgo”, que podrían también denominarse “Recetario de Conflictos”, que han tenido tan buenos resultados en Irak(pueblo ocupado), Colombia(en guerra por más de 30 años), Yugoslavia(pueblo separado), Palestina(pueblo ocupado), Cuba(pueblo bloqueado), Haití(pueblo ocupado), ¿¡Bolivia!?(pueblo… ). El tan publicitado “Diálogo” o el slogan de “Democracia y Paz”, muletillas tan frecuentes en estos días, solo han conseguido oscurecer y desviar la atención de lo esencial, de lo relevante en un análisis cualquiera sobre los hechos. Todo esto pasa por una actitud crítica sobre estos, y no orientada por sobre/sub valoraciones de lo que sucede, o podría suceder, ni por certezas inciertas (y pretensiosamente universales), que únicamente alimentan la paranoia y la auto satisfacción intelectual. La asimilación/interiorización de modelos externos de resolución de conflictos internos no es nada nuevo en un país como Bolivia que, al margen de las particularidades de los procesos políticos, ha sido una de las que más las aplicó, primero en la dictadura y luego en un sistema político que se autodenominó “Democracia”, pero que esencialmente degenero en un régimen sometido a la Unipolaridad impuesta por un modelo importado, que niega la diversidad, en un mundo diverso. Lejos de constituirse en una Democracia propiamente dicha ha impuesto una forma de ejercicio del Poder totalmente separado del pueblo y nos ha orillado a vivir, sí [..], un punto de inflexión política importante, más aún considerando que la sociedad interpela al Estado y pretende consolidar cambios profundos en todos los ámbitos. En lo que no coincidimos es en valorarlo apresuradamente, en función a estos modelos(moldes), que no han servido para otra cosa que no sea crear mayores conflictos en el mundo, de hecho son estos modelos los que han justificado las más vergonzosas intervenciones en el mundo. Asimilarse incapaz de una auto-valoración/auto-crítica y simplificar la realidad, para que se ajuste a nuestros intereses o a nuestras valoraciones encasillándolos en moldes, no veo en que pueda ser relevante. Más que plantearnos idílicos o apocalípticos escenarios de lo que pueda pasar ¿Por qué no problematizar sobre los temas que hacen a estos escenarios? ¿Por qué no preguntarnos antes, si realmente estamos consientes de lo que sucede? Cualquiera que sea la respuesta, estas pasan por despojarnos de “catálogos”, “recetas” y “moldes”, para asumirnos no imparciales y menos objetivos, sino honestos. Algunos de esos temas, que pretende ser inteligentemente invisibilizados son los de Tierra y Territorio, Recursos Naturales, Derechos y Soberanía. Fuertemente correlacionados, desde cualquier punto de vista, lo cierto es que la estrategia de negarlos, solo puede entenderse en función a algún interés particular, en fin. Entender estas problemáticas desde una perspectiva honesta y plural, se hace urgente en este tic tac tic tac que vivimos con miras al 4 de mayo. Y los Estatutos tienen mucho que contarnos… No soy una persona optimista en general, sería tanto como aceptar de forma conformista el presente que no es del todo favorable para la mayoría, no creo que la felicidad o la alegría tengan algo que ver con el optimismo -me siento muy bien en general-, pero al margen de la profecías que se extienden en la Red y en los medios ya le compré un regalo a mi prima, que se casa el 10 y me siento muy feliz por ella como para perder el sueño con el Fin del Mundo. Un abrazo!”

  5. Sr. Montes, sobre los elementos culturales, pues recordar que la base conceptual de la mayoría de las intervenciones en países del mundo ha sido precisamente la aplicación de este tipo de prejuicios y profecías auto-cumplidoras, que se expresan en estos “indicadores”. Maquinaria mediática mediante, se construye en el imaginario de la gente una idea preconcebida (precocinada) de lo que sucede, partiendo del simplismo de que los “escenarios son similares” y que ameritan, luego, la aplicación de la misma receta… que la mayoría de la veces es violenta, vía intervención. La negación de la diversidad y la pluralidad, vía la dogmática postura de declararse “ciudadanos globales”, no ha hecho otra cosa que sublimar una lógica paternalista de superioridad cultural, lo que evidentemente genera tensiones en todos los ámbitos, más en un país con tanta diversidad cultural. Esto genera una dinámica de generación mediática de prejuicios y conflictos, que los medios promueven sin empacho. La red es el claro reflejo de esto, donde se ha llegado a extremos insospechados en términos de sublimación, e incluso justificación del racismo. Los antecedentes de lo que sucedió en Yugoslavia, son un ejemplo contundente de lo que al parecer se pretende que suceda en Bolivia, e incluso muchos de los actores de entonces son también actores hoy, por ejemplo la Embajada de USA, y más aún, el señor embajador. En lugar de caer en el simplismo de auto-catalogarnos a partir de moldes ajenos, deberíamos analizar los asuntos medulares… que ya sabemos cuáles son, pero que no se quiere enfrentar. Un abrazo!

  6. no es por faltarle el respeto a las instituciones suecas, todo lo contrario más bien, sin embargo algunas reacciones de este ejercicio me recuerdan al pueblo enfermo de arguedas.

  7. Muy buenos tus comentarios y me alegro que conozcas mundos diferentes y participes de magistrales conferencias. Respecto a las semillitas que no pudiste distinguir, mi hermano que estuvo en Estocolmo me contó que le sirvieron un postre con semillas de motojobobó, ¿Serían las mismas?. Y respecto a la posibilidad de enfrentamientos en nuestro país, estoy convencida que será sobrepasada por la naturaleza alegre y positiva del cruceño, su fe en si mismo y en el mañana, aquello que los europeos perdieron hace muchos años.
    Saludos y un abrazo,
    Sarita

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