Carlos Hugo, Ronaldo y Yo, iniciamos el recorrido que nos llevará por Sucre, Zudañes, Potosí, Oruro (si el bloqueo existente lo permite), El Alto y La Paz. Hoy comenzamos en Sucre, almorzando en el Mercado Central una rica sopa fría de maní, acompañada de un Saice picante, y una charla bastante sui generis con la dueña del puesto de comida. Te atienden muy bien, casi al borde del acoso, hasta que pides el plato de comida, luego hay que cazar al siguiente incauto que casi por cansancio se sienta en la mesa de la “caserita” que más insiste. Comer en el mercado forma parte de los pequeños “condimentos” adicionales de nuestra cuMonumento Ayo Ayoltura, que por momentos se transforma en una aventura de lo más pintoresca.

Luego visitamos el Cementerio General donde recorrimos la Historia de Bolivia en las tumbas de algunos personajes que ayudaron a forjarla. En medio de jardines bien cuidados, mausoleos con estilos diversos, y un guía local que recitaba la vida de los difuntos, llegamos al monumento a los caídos en Ayo-Ayo, lugar que en 1899, durante uno de los episodios más tristes de la Historia Boliviana, se enfrentaron en una guerra civil aquellos que querían llevar la Capital de la República a La Paz, contra las fuerzas que luchaban por mantenerla en la ciudad de Sucre. Hoy, los fantasmas de aquellos muertos de Ayo-Ayo, Eulogio Selvas, Ricardo Alba, Jorge Campero, Calixto Risco, entre otros nombres que hasta ese momento eran hombres con esperanzas, hijos y familias, parecen recordarnos el camino que no debemos seguir.  Caidos en Ayo Ayo

¿Podremos ponernos de acuerdo sin el derramamiento de sangre? Parece que Ayo-Ayo así lo demanda.

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